"El
desmadre, cuando está
bien hecho, es alta literatura":
Carlos Velázquez
.
Daniel López Aguilar/ La
Jornada
Con olor a machaca recalentada, cerveza tibia, rezos a San
Judas Tadeo y ecos de los Cadetes de
Linares en un iPod, regresa La biblia
vaquera, de Carlos Velázquez, ahora
publicada por la editorial Océano.
Esta redición no es un gesto nostálgico, sino la
confirmación de la vigencia de un texto que redefinió la narrativa del norte
mexicano con humor corrosivo, imaginación delirante y una propuesta estética
que convirtió la sátira en un acto de resistencia.
"Mi intención era mostrar que esa región es mucho más
que historias de capos", señaló el autor, nacido en Torreón, Coahuila, en
1978, amante de los conciertos, los riffs de Los Ramones y las distorsiones del lenguaje.
“Detrás de la fascinación por la narcocultura se esconde un
estrato de identidad muy rico, y este libro fue mi forma de explorarlo. También
fue una respuesta a la literatura solemne, ésa que se toma demasiado en serio a
sí misma y termina empolvándose en la academia.”
Velázquez trabajó 10 años en una tienda de discos antes de
convertirse en cronista y narrador. Pero fue La biblia vaquera la obra que, en
sus palabras, lo lanzó de escritor.
"Antes había publicado otro libro, pero no me sentía
autor. Con este proyecto supe que me dedicaría a escribir cuentos el resto de
mi existencia".
La nueva publicación conserva el manifiesto explosivo que
lo caracterizó desde su primera aparición en 2009: una colección de relatos
interconectados que habitan un mapa imaginario poblado por luchadores, diyéis,
traileros, cantineros, ex mojados, burritos, conectes de droga y sombras
paradójicas de la historia patria, como apunta su contraportada.
"La idea de inventar un espacio geográfico propio
viene de Burroughs. Él hablaba de zonas donde cunde el mal. Yo quise hacer algo
similar, pero en clave norteña, donde todo cupiera: desde la cultura popular
hasta las resonancias de Joyce o Cortázar", añadió.
“Este ejemplar rehúye las formas convencionales de narrar.
Es una construcción hecha con base en guiños, como si un mezclador de sonidos
uniera pastiches literarios y vivencias callejeras para formar un nuevo ritmo:
el del lenguaje como criatura viva, agazapada en la esquina de cada frase.
“En aquel momento sentía que los escritores mexicanos
intentaban matar la lengua. Yo no. Quise escuchar. A la calle, a los libros, al
habla del norte. Con eso intenté crear un nuevo sonido, uno que respondiera a
una necesidad de reinvención que muchos padecíamos.
"El resultado es una prosa que oscila entre el
balbuceo punk y la elocuencia de un predicador borracho en una cantina de
estación abandonada".
En el texto, el humor no funciona como simple alivio: es
una navaja afilada, una risa que corta hondo.
Para Carlos Velázquez, "los que nos reímos nos tomamos
más en serio la realidad. En una cena, ¿dónde prefieres estar? ¿Con gente tiesa
como monos de cera o con personas que ríen hasta las lágrimas? Yo elegí hace
tiempo. Eso quizá me haya costado lectores, pero no escribo para agradar a los
guardianes del discurso predominante".
Las influencias que laten en estas páginas son tan
múltiples como contradictorias: desde Carretera perdida, de David Lynch, que
inspiró la estructura de rencarnación narrativa, hasta Mantra, de Rodrigo
Fresán; El perseguidor, de Cortázar, y la música como una verdadera ideología.
“No es sólo sonido. Es parte del ADN del libro. La música
también escribe. A veces con riffs, otras con silencios”, enfatizó el autor.
Frente a la amenaza del lenguaje neutro, que tiende a
homogeneizar voces y acentos, Velázquez se mantiene firme en su disidencia. La
biblia vaquera no pide permiso: irrumpe como bicho raro en la fiesta solemne de
las letras mexicanas y prende la consola con un ruido irreverente.
"Hoy domina una sola corriente literaria. Me negué a
subir a ese tren, y estoy bien con eso, porque el desmadre, cuando está bien
hecho, también puede ser alta literatura. Aquí, sin duda, lo está",
concluyó.
https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/07/08/cultura/el-desmadre-cuando-esta-bien-hecho-es-alta-literatura-por-eso-volvio-la-biblia-vaquera
No hay comentarios:
Publicar un comentario