viernes, 17 de agosto de 2018

No solo Trump en EE UU detiene
y deporta a niños migrantes,
también México. Y a miles


Miles de menores centroamericanos dejan sus países por la violencia y la pobreza, pero en la ruta migratoria hallan amenazas como la separación de sus familiares y la expulsión

Lola Hierro/ elpais.com

Pilar* es una niña hondureña de 15 años. ¿Qué es lo más sorprendente que le ha dicho a su padre con esa edad? Nada de novios, ni de desear un móvil caro o de haber suspendido algunas asignaturas del curso escolar. No. Le dijo: "Papá, tenemos que dejar el país porque una banda quiere matarme". Se refería a Barrio 18, que junto a la Salvatruchas, está considerada la más peligrosa de América Latina. Pilar y su familia residen desde el pasado abril en Ciudad de Guatemala, donde han solicitado asilo.

Pilar y otros miles de menores centroamericanos no están seguros en casa por todo un rosario de razones, pero marcharse al extranjero tampoco supone una garantía. A pesar de ello, 82.000 personas de Honduras, Guatemala y El Salvador tomaron esta decisión en el último año, según la Organización Internacional de las Migraciones. Un nuevo informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), realizado con datos e historias de niños migrantes de estos tres países, detalla las causas estructurales que los llevan a salir de sus hogares y propone soluciones que preserven su bienestar en el país de origen para ahorrarles pasar por esta experiencia, generalmente traumática.

Desarraigados en Centroamérica y en México, publicado este jueves, plantea medidas para que estos niños gocen de la mayor protección posible si finalmente se ven obligados a marcharse, pues las rutas que siguen, tanto si viajan solos como acompañados, está plagada de amenazas. Conseguir llegar al final del camino tampoco significa haber alcanzado el éxito debido al riesgo a ser expulsados o separados de sus familiares. Unos 63.523 migrantes de Centroamérica, incluyendo 10.756 mujeres y niños, fueron expulsados de los EE UU y México de enero a abril de 2018, un aumento del 39,4% con respecto al mismo período en 2017.

El número de solicitudes de asilo presentadas por personas de Centroamérica en los Estados Unidos también ha aumentado dramáticamente de 55.814 en 2016 a más de 130.000 el año pasado. "Nos encontramos con una situación que no es nueva, pero que se sigue cobrando decenas de víctimas", explica a El País Marita Perceval, directora regional de Unicef. "Son niños y niñas que, al ejercer su derecho a la migración, acaban siendo víctimas de ella porque no es una migración alegre, es una huida de la pobreza y la violencia".

Isabel* sabe de fracasos, pues fue dos veces deportada a su país de origen, El Salvador, cuando intentaba entrar en Estados Unidos. La primera vez, con 13 años, iba con su familia y los separaron. Ella acabó en un refugio infantil en México y, al cabo de un mes, la mandaron de vuelta a su país, pero no a sus padres, que sí lograron llegar a Virginia (EE UU).

Como le ocurrió a Isabel, muchas familias de migrantes con menores son interceptadas por las autoridades durante el tránsito y en los países de recepción, en este caso México y Estados Unidos, y los niños son separados de sus padres. Este acto representa una violación de derechos del niño y va en contra de su interés superior.

En abril de 2018, el mundo fue testigo de cómo las políticas de tolerancia cero del 
presidente estadounidense Donald Trump provocaron la separación de sus progenitores de 2.600 niños (102 menores de cinco años) en la frontera, muchos de los cuales siguen en esta situación. Pero esta práctica no es exclusiva de Estados Unidos. México, que también criticó la medida, lleva dividiendo familias desde 2014, cuando puso en marcha el programa Frontera Sur.

El resultado constatado por Unicef es que 68.409 niños migrantes fueron detenidos en México entre 2016 y abril de 2018, el 91% de los cuales fueron deportados a Centroamérica. Lo ha hecho pese a que el país ha firmado todos los tratados internacionales de ayuda a niños migrantes y dispone de una visa humanitaria para que estos opten a quedarse. Unos 96.216 migrantes del norte de Centroamérica, entre ellos 24.189 mujeres y niños, fueron retornados desde México y Estados Unidos entre enero y junio de este año; de ellos, más del 90% estaba en el primero. “En México hay una norma formidable: la Ley de Protección Integral de niños, niñas y adolescentes, donde se contemplan los derechos de los menores migrantes y se reconoce la migración como un derecho humano”, recuerda Perceval. “También ha tenido un liderazgo ejemplar en el Pacto Mundial de las Migraciones, lo que pasa es que necesitamos derechos legales y reales. No es que falte ley, es que falta realidad”.

La ausencia de vías migratorias seguras debido al férreo control fronterizo de México y Estados Unidos lleva a las personas con menos recursos a elegir caminos peligrosos en los que niños y mujeres tienen todas las de perder. Desprotegidos y, a veces, solos, son atacados por contrabandistas, bandas organizadas y delincuentes que abusan de ellos, les roban, explotan e incluso matan.
Desde el punto de vista económico también es arriesgado: para evitar ser detenidos, muchos migrantes recurren a los llamados coyotes (traficantes de personas) para que los guíen por rutas alternativas. El viaje puede costar hasta 3.500 dólares por persona y 15.000 si hay que llevar a un menor no acompañado. Para pagar semejantes cantidades, el migrante debe vender sus pertenencias o pedir un préstamo y endeudarse. Y ni siquiera esto garantiza el éxito.

Cuando Isabel regresó a El Salvador, sus padres pidieron a una tía que se la entregara al mismo coyote que los había conducido a la frontera la primera vez, y la niña lo volvió a intentar: en esta ocasión, llegó hasta Ciudad de México. "Nos atraparon cuando estábamos saliendo. Me llevaron a un lugar donde la comida a veces tenía gusanos y moscas muertas", contó la adolescente a los autores del informe del Unicef. Después la volvieron a expulsar. Ahora tiene 15 años y no quiere repetir la experiencia pese a tener a sus parientes tan lejos. La reunificación familiar fue, de hecho, el motivo que empujó a marcharse al 28% de los salvadoreños encuestados por la organización. "Si una niña me dijera que va a emigrar, le diría que no lo hiciera porque, si la atraparan, sufriría mucho y no se harían realidad sus sueños", añadió la joven.

Quedarse no es una opción

En los países de origen, los menores se enfrentan a la violencia relacionada con las bandas, a la delincuencia organizada, la extorsión, la pobreza y el acceso limitado a servicios básicos como sanidad, saneamiento, alimentación adecuada y educación de calidad. Y no son pocos: un 74% de los niños hondureños viven en hogares clasificados como pobres, igual que un 68% de los guatemaltecos y un 14% de los salvadoreños. Por eso, escapar de la miseria y obtener una educación mejor para los hijos es una de las principales razones que llevan a familias enteras a emigrar. En Honduras, por ejemplo, solo el 28,1% de los adolescentes entre 15 y 17 años se matricularon en la escuela en 2017.

Tan importante o más que la pobreza es la violencia. Según la Fundación Insight Crime, en 2017 se registraron en El Salvador 60 homicidios por cada 100.000 habitantes y 365 niños fueron asesinados ese año. Esta tasa fue del 26,1 en Guatemala, con 942 pequeños muertos, y del 42,8 en Honduras, donde durante la última década se mata una media de un niño por día. Por comparar, la tasa de homicidios de España está en torno al 0,65. "América Latina y el Caribe es la región sin conflictos armados más violenta del mundo y es la que presenta las tasas más altas de suicidio adolescente. Un millón de niñas al año son víctimas de violencia sexual. Uno de cada cuatro menores asesinados en el mundo pertenece a la región", recuerda la representante de Unicef.

Los responsables de estos índices de violencia son, en gran medida, maras como Salvatrucha o Barrio 18, la que amenazó a Pilar. Estas bandas cuentan en la actualidad con unos 54.000 miembros en Honduras, Guatemala y El Salvador, ejercen el control territorial de los barrios de forma violenta y obtienen su financiación mediante los chantajes y la extorsión.

Algunos niños son reclutados a la fuerza, otros se unen voluntariamente para protegerse a sí mismos y otros dejan la escuela para huir de ellas. "Muchas veces se cree en las maras como espacios de protección porque no estar en ninguna te deja al desnudo ante la violencia. Se presentan como los salvadores cuando en realidad perpetúan los esquemas de violencia", apunta Perceval. Así fue con Pilar. Su pesadilla comenzó cuando una compañera de clase se ennovió con un miembro de Barrio 18 y ambos intentaron convencerla para que se uniera al grupo y trabajara como prostituta para generar fondos, algo que ella rechazó. Entonces comenzaron las amenazas por parte de la alumna: "Me dijo que como yo no le caía bien y no quería vender mi cuerpo, les pediría [a la mara] que me mataran". Dicho y hecho: a partir de ese día comenzaron a seguirla. Hasta que Pilar habló con sus padres y estos decidieron marcharse a Guatemala.

Consecuencias psicológicas

Cuando tu vida corre peligro si te quedas en tu país y emigrar supone una amenaza igual de grave o incluso peor, ¿qué hacer? Si este es un dilema difícil de abordar para un adulto, para un niño resulta todavía más traumático. Más allá del riesgo de ser robado, maltratado o explotado, la detención y la separación familiar son experiencias que provocan en los pequeños un estrés tóxico que altera el desarrollo del menor a largo plazo.

La doctora Pia Rebello Britto, jefa de Desarrollo del Niño de Unicef, indica que estos episodios pueden desencadenar la liberación prolongada del cortisol, la hormona del estrés, que daña la funcionalidad cerebral. "Las funciones ejecutivas, la resolución de problemas y las habilidades sociales pueden verse alteradas", completa el doctor Luis Zayas, profesor de psiquiatría en Dell Medical School, en Austin (Texas, Estados Unidos). Este experto añade que las situaciones de estrés intenso también pueden provocar la aparición de enfermedades mentales graves.

Y hay otras consecuencias, como la estigmatización que sufren quienes son deportados: a los niños se les señala y acosa en el colegio, lo que acarrea dificultades para integrarse e incluso pueden padecer una depresión. En el caso de las niñas de El Salvador, Unicef ha identificado una forma "especialmente insidiosa" de estigmatizar: "Se piensa de ellas que han sido víctimas de violencia sexual durante su viaje y que, de algún modo, están mancilladas", afirma Nadine Perrault, representante de Unicef en el país. La pérdida de la infancia y la desconfianza por haber tenido que enfrentarse a episodios traumáticos, así como la amenaza de las maras —que los convierten en objetivos porque dan por hecho que tienen dinero—, son otros problemas comunes, según ha comprobado Unicef durante las entrevistas realizadas para su investigación.

“Sé de la solidaridad de España y América Latina con Unicef, pero realmente no damos abasto. Necesitamos multiplicar infinitamente las acciones para proteger a los niños y terminar con esta migración que parece un sueño y acaba siendo una pesadilla. Es un camino difícil, pero peor es la indiferencia”, advierte Perceval.

Un Plan de Acción

Con el fin de encontrar soluciones viables para proteger la vida y los derechos de los niños migrantes centroamericanos, Unicef ha realizado un llamamiento a los Estados miembros de las Naciones Unidas, gobiernos, aliados, organizaciones e instituciones públicas y privadas para llevar a cabo un plan de acción de seis puntos:
1.Adoptar medidas para acabar con las causas estructurales de las migraciones, como el conflicto, la violencia y la pobreza extrema en los países de origen.
2.Aumentar la calidad y cobertura de centros de acogida y otras modalidades alternativas a la detención de niños migrantes para acabar con esta práctica.
3.Ayudar a que los niños migrantes que hayan sido repatriados se integren en sus comunidades y escuelas con atención especializada e individualizada como ayuda psicosocial, asistencia médica integral, educación nivelada, tutorías, etcétera.
4.Implementar medidas para combatir la xenofobia, la discriminación y la marginación de migrantes en los países de tránsito, destino y retorno.
5.Respetar la unidad familiar en el contexto de la migración, lo que implica permitir a las familias desplazarse juntas y reunir lo antes posible a las que han sido separadas, así como dar prioridad a los intereses del niño a la hora de evaluar una devolución a los países de origen.

6.Evitar que se retorne a los niños a contextos en los que vean su integridad o sus vidas amenazadas e integrar equipos de atención psicosocial en las oficinas consulares, así como activar mecanismos de emergencia, como teléfonos de emergencia, para que los menores puedan denunciar cualquier abuso o pedir ayuda.

miércoles, 15 de agosto de 2018

"La prensa libre te necesita";
200 diarios de EU se unen
por ataques de Trump a medios


The Boston Globe, The New York Times y otros 200 diarios y publicaciones se suman al llamado para recordar el valor de la prensa libre en la administración de Trump, quien califica a los medios como los "enemigos del pueblo"

eluniversal.com.mx/ notimex

Nueva York, USA.- Más de 200 diarios y publicaciones en Estados Unidos se sumaron al llamado para reafirmar la importancia de la libertad de prensa y el valor del periodismo independiente en una era en que el presidente Donald Trump califica a los medios de información como “enemigos del pueblo”.

El llamado, realizado la semana pasada por el diario The Boston Globe, ha sumado este miércoles al diario The New York Times y a otros dos centenares de periódicos de todo tipo de influencia y trayectoria, en su llamado para recordar a los lectores el valor de la prensa libre.

 “Algunos de los ataques más dañinos de 2018, provienen de funcionarios del gobierno. Criticar a los medios de comunicación, por minimizar o exagerar las historias, por hacer algo mal, es totalmente correcto”, señaló el NY Times en su editorial titulada "La prensa libre te necesita".

Sin embargo, “insistir en que las verdades que no te gustan son 'noticias falsas' es peligroso para la esencia de la democracia. Y llamar a los periodistas el 'enemigo del pueblo' es peligroso, y punto”, resaltó, en referencia a la hostilidad del presidente Trump ante las noticias que lo incomodan.

Sin mencionar directamente a Donald Trump, quien puso en boga el término “noticias falsas” y quien ha calificado a la prensa como “enemigos del pueblo”, el Times argumentó que estas nociones han repercutido de manera negativa en otros países fuera de Estados Unidos.

Por su parte, el diario Sun Sentinel, de la comunidad de Deerfield Beach, en Florida, apuntó que “el líder de nuestro país no debería facilitar que los dictadores hostiguen y silencien a los periodistas en lugares donde la libertad de prensa sigue siendo un sueño”.

Mientras tanto, el diario The Star News, de Medford, de Wisconsin, reconoció que de manera ocasional los miembros de la prensa difunden información incorrecta.

“Cuando lo hacen, son responsabilizados por sus organizaciones de noticias y por otros en la industria, y la mayoría de las veces, el error se reconoce con una corrección oportuna. 

No se puede decir lo mismo de este presidente”, aseguró el editorial de The Star News.

De acuerdo con el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), tras un año de haber tomado posesión, Trump ya había “socavado la libertad de prensa global”. Aseveró que su gestión ha estado dominada por ataques personales contra medios de comunicación y periodistas.

En un comunicado emitido en enero pasado, el CPJ ya había colocado a Trump en una lista de líderes mundiales acusados de intentar silenciar a los críticos y censurar a los ciudadanos.

jueves, 2 de agosto de 2018

Evan Ratliff: “El periodismo
siempre cuesta dinero”


Uno de los nombres más interesantes en el paisaje mediático de EE UU, su trayectoria combina el trabajo como reportero con la tarea de emprendedor

elpais.com

Andrea Aguilar
          

En 2009 la revista Wired ofreció 5.000 dólares a sus lectores si lograban cazar a Evan Ratliff (Atlanta, 1976). El periodista había aceptado el reto de desaparecer del mapa y durante varias semanas fue dejando mensajes y dando noticias, cambiando su aspecto como un fugitivo, hasta que fue descubierto por un grupo de seguidores en Nueva Orleans. El reportaje resultante quedó finalista en los National Magazine Awards, pero aquel no fue ni el primero ni el último experimento periodístico de Ratliff, uno de los nombres más interesantes en el paisaje mediático estadounidense, cuya trayectoria combina su trabajo como reportero con una incesante tarea de emprendedor. Uno de sus primeros proyectos fue Pop -Up Magazine, que surgió al comentar con un amigo en San Francisco lo decepcionantes que resultaban las lecturas públicas y la inexistencia de eventos con “periodismo contado en vivo”. Decidieron montar esta revista en directo en la que escritores, fotógrafos y cineastas exponen en un teatro un contenido que nunca llega a publicarse, ni queda filmado, ni recogido en una web. Las 3.000 entradas para el último número se vendieron en 5 minutos.

En 2011 Ratliff y el editor web de The New Yorker Nick Thompson lanzaron The Atavist, una publicación exclusivamente digital que apuesta por las crónicas y los reportajes de largo aliento que venden uno a uno. El proyecto fue saludado con genuino entusiasmo, entre otros, por el legendario David Carr.

El periodismo inmersivo que emplea 3D está atrayendo a muchas publicaciones y llevándose muchos recursos

La última aventura de Ratliff ha sido el reportaje serializado Mastermind, sobre Paul Le Roux un programador, jefe de un cartel que a pesar de las condenas acabó siendo fichado como agente de la Agencia Antidroga estadounidense (DEA). En las siete semanas que duró la serie tuvo una apabullante audiencia. Con aire más de reportero que de empresario, el afable y tímido Ratliff, sentado en un café de Brooklyn, cuenta que ahora prepara un libro donde reunirá y ampliará este último reportaje.

Pregunta. Su revista The Atavist apostó por los clásicos reportajes largos. ¿Qué novedad aportó?

Respuesta. Cuando arrancamos nadie publicaba crónicas largas exclusivamente en formato digital. Además el modelo económico que propusimos para la revista estaba a medio camino entre los libros y las revistas porque a los autores les pagamos una tarifa y luego les damos royalties. Las historias se venden una a una o por subscripción. Además, desde el punto de vista del diseño, en 2011 la idea de que lo digital fuera lo primero y que estos artículos incorporasen vídeo, audio y grandes imágenes y gráficos era algo que simplemente no se hacía.

P. ¿Por falta de costumbre?

R. Bueno con la explosión de Twitter en 2007 los editores pensaban que todo debía ser más breve. Nosotros apostamos por lo contrario, aunque cuando lanzamos The Atavist ni siquiera existían las tabletas, sólo había teléfonos y ordenadores para leer los reportajes que publicábamos.

P. ¿Cómo ha evolucionado su proyecto?

R. El modelo de diseño del que hablaba, y por el que apostamos, está ahora en todas partes. Hemos forcejeado mucho con la idea de si necesitábamos ser novedosos, innovar sólo por el mero hecho de hacerlo. Pero al final lo que queremos es seguir contando el tipo de historias que hemos publicado: artículos por encima de las 10.000 palabras, que llevan un largo trabajo de edición multimedia.

P. ¿A qué han renunciado?

R. Bueno, los reportajes de realidad virtual —el llamado periodismo inmersivo que emplea 3D— desde 2014 están atrayendo a muchas publicaciones y llevándose muchos recursos, porque es algo realmente caro. Grandes cabeceras como The New York Times han entrado en ello, pero nosotros somos una compañía pequeña y hemos decidido no meternos con eso.

P. Poco después de empezar la revista lanzaron un sello de libros electrónicos, pero cerraron en 2014 ¿qué pasó?

R. Las plataformas editoriales de libros electrónicos cortos como los nuestros necesitan mucho márquetin; era muy complicado que fueran reseñados y tuvieran difusión. Aceptamos de muy buen grado ser solo una revista. En cuatro años recibimos media docena de nominaciones a los National Magazine Awards, y en 2015 ganamos.

P. Su último éxito, con más de un millón de lectores-seguidores, ha sido el reportaje serializado sobre el criminal Paul Calder Le Roux. ¿Este formato de serie es una innovación?

R. En digital otra gente ya había probado los textos serializados, por ejemplo Amazon. Por supuesto también están los reportajes de investigación serializados en televisión y los podcast que indagan en un solo caso, que me encantan, y me hicieron preguntarme cómo haría yo algo así. Y adoro los reportajes de las revistas, un formato del que estoy enamorado. El reto era juntar las dos cosas, y crear el mismo tipo de cuelgue que producen series como The Wire, en las que necesitas ver qué pasa a continuación.

Un libro. Negroland de Margo Jefferson es el que más me gustó en 2015. Pero también quiero mencionar la primera antología de textos de nuestra revista Love and Ruin. The Atavist Collection, que publica Norton a finales de julio.

Una idea. La adicción de los medios digitales a la "escala" y la medición que acabará por destruirlos en gran medida.

Una certeza. El negocio del periodismo siempre será desgarrador.

Una voz que merece ser escuchada. La de la ensayista y crítica Rachel Kaadzi Ghansah.

P. ¿Trasladar la fiebre por las series al periodismo?

R. Eso es lo que hizo el podcast Serial y lo que quise llevar al medio escrito. Intenté empaparme del suspense, la intriga.


P. ¿Cómo lo hizo?

R. Me marqué un plan para hacer cada episodio en una semana de principio a fin, toda la investigación y toda la escritura, y esto me permitía continuar la historia e incorporar lo que acababa de descubrir. Fue complicado, cerraba el domingo la historia de unas 7.000 palabras que salía el lunes y ese mismo día ya estaba reportajeando el siguiente. Tenía que incluir también lo que me iba llegando, por ejemplo, las fotos que un familiar me mandó.

P. Prepara un libro y ha vendido los derechos del reportaje a Hollywood. ¿Qué conclusión ha sacado de este éxito?

R. Lo primero es que es muy difícil toparte con este tipo de historia. Las hay pero cuesta encontrarlas.

P. Curiosamente, aunque los reportajes de The Atavist en un principio contaban con una versión audio ahora han renunciado a ello.

R. Es cierto que ahora todo lo relacionado con el audio y los podcast está viviendo un gran auge y se ha sofisticado, pero precisamente por eso es un error pensar que algo que ha funcionado en un medio irá igual de bien en otro.

P. ¿Llegó la fiebre de los podcast y se acabó el gran momento digital de los reportajes largos?

R. Es increíble, el apogeo del periodismo digital de ese tipo de largas crónicas multimedia ha pasado, aunque por otro lado el formato es onmipresente, está en todas partes. Es cierto que la narración de un reportaje en audio resulta más íntima, más cercana, más fresca. Pero aunque esto atraiga a mucho público, siempre hay lectores para reportajes largos.

P. ¿Qué otras cosas cree que son inmutables en el mundo periodístico?

R. Siempre ha sido y es difícil hacer dinero, y esto, aunque nos parezca increíble, no es tan diferente de como solía ser antaño. Siempre surgen nuevos medios y experimentos. Otra cosa que no cambia es que el periodismo cuesta dinero y no se puede hacer de forma barata: la no ficción inteligente vende y hay lectores, si está bien hecha.

P. ¿Entonces el discurso generalizado peca de pesimista?

R. Yo veo que las mismas publicaciones que en Estados Unidos publicaban excelentes trabajos periodísticos en los noventa lo siguen haciendo. Además hay nuevos proyectos para promover y financiar el periodismo de investigación, sitios como ProPublica o The Marshall Project, fundaciones con un modelo distinto del nuestro.

P. ¿Qué ha fallado entre Trump y los medios?

R. El ascenso del candidato republicano es algo que muchos reporteros y periodistas no han logrado comprender porque no salen ahí fuera. El fenómeno de Trump tiene que ver con los programas de radio derechistas, algo que les es ajeno, que no conocen. A mí no me sorprende que alguien así haya acabado por salir.

P. La cobertura que se ha hecho de Trump parece haber estado guiada sólo por los índices de audiencia. ¿Otra vuelta de la tuerca a la política como entretenimiento?

R. Es que el modelo para las noticias digitales es el televisivo. Publicaron lo que la gente pinchaba, y así sacaron hasta 15 historias en un mismo día sobre Trump. El paisaje mediático se convirtió en mero entretenimiento

domingo, 29 de abril de 2018

“Los candidatos no entienden
que los jóvenes vamos a decidir
 las elecciones en México”


El intérprete de 'Club de cuervos' considera que la salida a la crisis que azota el país está en la revolución de los propios ciudadanos

Cecilia Ballesteros / elpais.com

La entrevista se realiza, en un conocido centro comercial de la Ciudad de México, un día después de estallar la noticia de que tres jóvenes estudiantes de cine de Jalisco fueron asesinados, torturados y sumergidos en ácido sulfúrico. La tragedia tiene conmocionado a Luis Gerardo Méndez (Aguascalientes, 1982). "Es increíblemente doloroso. Cuando me enteré, volví a sentir ese dolor que no sentía desde la desaparición de los 43 alumnos de Ayotzinapa. Hay una cosa que es muy triste y que no debería ser así, pero cuando es más cercano a tu casa es mucho más perturbador. Y al ser estudiantes de cine es inevitable que te pegue desde otro lugar. Todos estamos hasta la madre. Mi sensación es que la compasión se fue de vacaciones en México" asegura uno de los actores más populares del país (Nosotros, los nobles, Tiempo compartido), ahora inmerso en el rodaje de la nueva temporada de Club de cuervos, la serie de Netflix. Pero tiene otra faceta menos conocida: su labor solidaria en la reconstrucción de una comunidad en el Estado de México y su colaboración con el Proyecto Habesha, que trae jóvenes sirios a México para que puedan terminar sus estudios.

Pregunta. Después de la tragedia de Jalisco, el primer debate presidencial, al menos en cuanto a la seguridad, parece haber quedado obsoleto. ¿Lo vio? ¿Qué le pareció?

Respuesta. Me pareció muy triste. Muy triste darme cuenta de los representantes que tenemos en México y lo digo entre comillas. Me parecieron muy tibias sus posturas y a mí eso me molesta en temas como el matrimonio igualitario, estrategia contra la corrupción, contra la impunidad, son tibios en todo incluso en el discurso. Estudié mercadotecnia, soy actor desde hace muchos años y veo los hilos, veo los hilos de los asesores, de todo el equipo detrás de ellos que le dicen a uno: asegúrate de que todo el mundo sepa pronunciar tu apellido y a otra, sé energética y ten una energía muy asertiva porque eso es importante. Me parece muy primario. Creo que los candidatos no están entendiendo que los jóvenes somos los que vamos a decidir esta elección. No nos están hablando a nosotros y eso es muy importante. Yo tengo muy claro por quién voy a votar...

P. ¿Por quién?

R. No lo voy a decir, pero tampoco es difícil adivinarlo. Me interesa un cambio radical en este país, los candidatos independientes no me representan ni remotamente ninguno de los dos, pero eso no es suficiente. Creo que ningún candidato se puede dormir en los laureles de nada y un debate es para proponer y para responder y no solamente para atacar o defenderse. Me interesa entender cuáles son las propuestas de los candidatos y que están dispuestos a hacer y en eso los siento tibios y no me gusta. Creo que mucha gente en este país piensa como yo en este sentido.

P. ¿Por dónde habría que empezar a cambiar en México?

R. Por cerrar el tema de las elecciones, lo más importante es votar. Está claro que vamos a votar por el menos peor. No hay ningún candidato que me emocione, que me hable a mí. Sin embargo, si vas a votar hay que hacer un ejercicio muy exhaustivo de enterarte de a quiénes representan esas cinco personas, qué han hecho... Yo no le creo ninguna palabra a ningún político ya. El único al que creo y que me representaría sería Pedro Kumamoto [independiente] y no está. Hay que entender cuál es la ideología de cada uno, cuáles son sus propuestas, pero sobre todo ver qué han hecho. Esta gente va a trabajar para nosotros, en teoría, seis años. Creo que hay que tomarse un tiempo, dos o tres días, de investigar a fondo qué han hecho.

 P. Dice que esta elección la va a decidir la gente joven. ¿Cree que irán a votar?

R. Creo que sí, esa es mi esperanza profunda. Me ha tomado muchos años entender cuál es mi papel en esto, me cuesta cada vez más trabajo hablar de política porque es un universo muy complejo, muy corrupto, muy sucio, muy lleno de intereses que no alcanzamos ni a entender. Por ejemplo, que Morena se alíe con Encuentro social que es la antítesis de lo que plantea el partido y que el PRD se alíe con el PAN, a partir de ahí yo ya no entiendo nada. Lo único que entiendo es que hay que ganar a como de lugar. Y a mí eso, ya me hace cuestionarme muchas cosas. Lo que si me he dado cuenta a lo largo de los años, a base de putazos además, es que yo lo único que puedo hacer es usar mi voz para denunciar lo que no me parece justo y lo que no está bien. Entiendo que, como figuras públicas, somos altavoces de personas que nos parecen correctas o que están diciendo cosas interesantes en este momento. Después del debate, me quedó muy claro que ninguno de los cinco candidatos van a transformar este país. La transformación vendrá de nosotros como ciudadanos, de organizarnos y de hacer cosas.

P. ¿La solución no está en la clase política, sino en que cada mexicano se levante y diga ya basta? Pero en la sociedad se percibe una cierta apatía, mezclada con rabia...

R. Por supuesto. Me gustaría tener esperanza no en la clase política, pero si en los colaboradores que de pronto haya por ahí. Hay gente muy interesante con ciertos candidatos en el campo de la cultura, de la economía, del desarrollo social. No quiero ser injusto de entrada y me gustaría darles el beneficio de la duda. Ok, si va a haber una alternancia, ojalá la aprovechen y estén esos seis años para que nos convenzan. Pero ya no podemos esperar. Es insostenible el nivel de desigualdad social, de corrupción. Estamos hasta la madre pues. El cambio lo tenemos que hacer nosotros. ¿Cómo? Creo que estamos viviendo una revolución sin darnos cuenta, después de lo que pasó con el temblor, después de lo asqueados que estamos de nuestra clase política, después del sexenio que, como dijo Diego Luna en este periódico, no sé si es el más corrupto, pero sí del que sabemos más cosas. Esta revolución la tenemos que hacer nosotros con nuestras manos y no me refiero a agarrar las armas, sino a construir escuelas, movimientos, fundaciones... Hay una apatía brutal en México que desaparece con los golpes fuertes, como ocurrió en el temblor. Creímos que la generación por debajo de la mía, los que tienen 20 o 25 eran los más apáticos, que no se involucraban y cuando fue el sismo en la zona cero de la Ciudad de México eran los que más se movían. Creo que lo que viene va a ser tan fuerte que esa apatía va a desaparecer un rato. No nos podemos rendir. Luego no puedo olvidarme de que soy actor y el arte y el entretenimiento, pero, sobre todo el arte, es una de las expresiones más poderosas para transformar al público. Ser artista en México es agotador, es un trabajo a tiempo completo. No es como en otros países donde haces tu trabajo y luego de vas de vacaciones, aquí uno tiene que estar en todo.

P. ¿Y ese trabajo a tiempo completo le ha traído problemas o represalias en un país como este?

R. No tengo comentarios...

P. ¿Cómo ve la campaña y la situación de México? Drama, tragedia, tragicomedia, serie interminable...

R. Empezó siendo una comedia en algún momento, pero ahora es una tragedia, una tragicomedia pues... lo que pasa es que en la tragicomedia de pronto te ríes, pero últimamente ya no me causa gracia lo que está pasando. Me cuesta trabajo reírme de esto.

P. Si tuviera que hacer un casting para una película, ¿qué papel adjudicaría a cada uno de los cinco candidatos?

R. Ja, ja, ja,... Para empezar, no sé si contrataría a ninguno. Como decía antes, la política es algo que cada vez me cuesta más entender.

P. ¿Ni siquiera un papel para El Bronco?

R. Ahí sí que no me quiero meter...

P. ¿Cuál sería su prioridad si pudiera cambiar México?

R. Muchas cosas. Mi abuelo materno fue agricultor toda su vida y me duele muchísimo ver el campo mexicano abandonado. Creo que esa es una preocupación fundamental, la recuperación del campo, la cantidad de empleos que se podrían generar con eso, de riqueza y está abandona porque la cantidad de recursos que se destinan a eso o se roban o no se utilizan bien o simplemente no les interesa a los políticos. La educación y la cultura, que han sido fundamentales en mi vida, en convertirme en la persona que soy hoy, en la manera de pensar que tengo hoy y creo que si le das esas herramientas a cualquier mexicano de 12 o 15 años le van a transformar la vida para bien.

P. ¿Cómo ha sido ese apoyo a la cultura en el sexenio de Peña Nieto?

R. Ahí están los números. Creo que hay que echarse un clavado a ver cómo han sido los recortes presupuestales en cultura, que fueron brutales en los últimos años, y la educación nunca me pareció que fuera una prioridad...

P.  Vive a caballo entre México y Los Ángeles. ¿Por qué todos los mexicanos, que lo son más que el mole y que triunfan, se van a Estados Unidos?

R. No sé si todos, algunos. Son dos cosas. Una, es comprensible: no es que todos queramos trabajar en Hollywood, pero sí es Hollywood una gran concentración de talento y si quieres trabajar con ellos, hay que estar allí. En mi caso, por Netflix y por otros proyectos, es natural, pero no porque no quiera trabajar en español o en México. La otra parte, que es dolorosísima, es justo porque es agotador vivir en una ciudad donde tienes que estar cuidándote todo el tiempo de que no te sigan, de que no te vayan a dar un cristalazo en la calle, en el mejor de los casos. Eso es algo con lo que negocio todo el tiempo. Porque México es mi casa, mis amigos y mi familia están aquí, mis raíces, lo que me hace vibrar como ser humano es México. Difícilmente me veo dejándolo. Voy a ir y venir muchas veces. Me encantaría pasar temporadas en otros países, en España, que es un país del que estoy profundamente enamorado, o en Argentina... Pero eso es porque soy un artista, un actor loco.

miércoles, 25 de abril de 2018

Chivas...Campeón!


(FOTO: Carl de Souza/ AFP )
Un niño indígena de la tribu Munduruke durante una protesta en el campamento 'Tierra Libre' en Brasilia (Brasil).
Postdebate... (Alarcón)